domingo, 22 de agosto de 2010

Falleció Rodolfo Fogwill, un grande de la narrativa contemporánea

El sábado pasado será recordado por la terrible pérdida de un grande de la literatura argentina y de la literatura mundial, Rodolfo Fogwill falleció, un grande de la narrativa contempóranea, a los 69 años, solo comparable en su país con Maradona y Charlie García, según la escritora, Silvina Friera. Fogwill nos dejó tras ser hospitalizado por una enfisema pulmonar como consecuencia de su adicción al cigarrillo.

Escritor, sociólogo y publicista argentino, Rodolfo Fogwill, fue de esos pocos escritores críticos y mordaces amado y odiado a la vez, sus...
libros nos pueden horrorizar o nos pueden mostrar la realidad desde una perspectiva que ya no poseen autores contemporáneos.

Uno de los rasgos más sobresalientes de sus novelas es la alta referencialidad espacial y temporal de sus relatos. Sus obras reafirman la idea de que la ficción es una construcción originada en medio de los relatos que conforman la realidad social en la cual el autor ocupa un cierto lugar de enunciación. Con Muchacha Punk, Fogwill se haría conocido pero fue con Los Pichiciegos, libro sobre la guerra de las Malvinas, y que escribió bajo los influjos de doce gramos de cocaína, que él alcanzaría el reconocimiento del público y la crítica.

Fogwill era además un crítico provocador, por lo que terminaba peleado con todo el mundo, incluído las editoriales donde él publicaba sus libros. Sin dudas se peleó con muchos, como las Madres de Plaza de Mayo, con las campañas a favor del aborto, con el divorcio (él, que se separó muchas veces), con los propulsores del matrimonio gay (el matrimonio es "la institución más mierda que produjo la sociedad contemporánea", argumentó) y con la legalización de la droga (que no se privó de consumir).

"La provocación era para él una variedad del pensamiento, una esgrima intelectual que forzaba la inteligencia a superarse, a pensar en ocasiones lo que no podía ni debía ser pensado", señaló el crítico literario Pablo Gianera.

En la narrativa de Fogwill se daba una combinación de distintos niveles del habla, códigos culturales, marcas comerciales, personajes con actividades marginales, entre otros, que planteaban un vínculo entre la realidad del universo simbólico presentado en la novela, y la realidad desde la cual se lee.

La referencialidad espacio-temporal de ese universo está fuertemente marcada por elementos que van desde las marcas de cigarrillos, de ropa, autos, nombres de barrios, de perfumes, actitudes de consumo, formas de hablar, nombres de escritores, hasta la descripción de algunos espacios institucionales como las Fuerzas Armadas y los hospitales públicos. Estas características de la narrativa de Fogwill contribuyeron a que sus novelas
tuvieran un estilo directo, es decir, que no requieran de ejercicios de lectura basados en el desciframiento de alusiones.

Transitó también por la poesía, con obras como "Partes del todo" y "Lo dado". Sus escritos fueron publicados en múltiples países e idiomas, además fue profuso autor de crónicas periodísticas y columnas sobre comunicación, literatura y política.

En su última columna en el diario Perfil, publicada el pasado día 13, prometía "chismes e infidencias" del mundillo editorial que finalmente se llevó a la tumba. "Falleció un escritor de los que escasean, alguien que sabía disfrutar del placer estético y que ponía a la belleza y a la perfección estilística por sobre todas las cosas, incluídos los compromisos políticos, los códigos de convivencia y la buena educación", señaló el escritor y periodista Guillermo Piro. Sin dudas es una de las pérdidas más grandes de la literatura actual, descanse en paz, Don Rodolfo Fogwill, un grande de la narrativa contemporánea.

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